| JUVENTUD DE MARIA FRANCISCA |
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RASGOS DE SU PERSONALIDAD. Después de haber seguido paso a paso la vida de María Francisca de las Llagas Cornejo, queda la convicción que fue una de aquellas personas suscitadas providencialmente por el Señor, en el tiempo oportuno para le cumplimiento de una misión especial, la de ser en el Ecuador y en la Iglesia del siglo XX testigo de excepción de una vivencia acendrada de fe frente al LAICISMO SEACULARIZANTE y sectariamente perseguidor de la iglesia de Cristo y de una adhesión y entrega llena de caridad al culto del misterio Eucarístico en REPARACION DE LAS PROFANACIONES Y SACRILEGIOS PERPRETARADOS CONTRA JESUS EUCARISTIA.“A LOS QUE DE ANTEMANO CONOCIO, TAMBIEN LOS PREDESTINO”.
El Señor en su amorosa providencia le deparo las condiciones familiares y de vida desde su infancia, a propósito para moldear una personalidad dispuesta para la vocación y misión para los cuales le tenía reservada. Nacida de madre sola, acogida en la condición de empleada de servicio domestico, al amparo de la honorable familia Demarquet , la que prodigo a madre e hija no solo protección sino sobretodo confianza, que doña Natividad Pazmiño, por su parte, se había ganado, con su responsabilidad y fidelidad en el trabajo al servicio de los intereses de la familia, constituyo el ambiente propicio, para que la niña ROSA ELENA CORNEJO creciera y se educara desde su mas temprana edad, en el santo temor de Dios, es decir, en el mas grande respeto a la voluntad y mandatos del Señor y en la piedad cristiana.
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Su madre, Doña Natividad Pazmiño, concentro toda su atención en formar a su hija en todas las virtudes humanas y cristianas, que mas tarde le valdrían en su vida consagrada, así: responsabilidad, sinceridad, fe, pobreza, sencillez, humildad, paciencia y fortaleza. Cumpliéndose en ella lo que San Pablo escribió a los romanos, exponiéndoles el plan de salvación del Señor. “PUES A LOS QUE DE ANTEMANO CONOCIO, TAMBIEN LOS PREDESTINO A REPRODUCIR LA IMAJEN DE SU HIJO, PARA QUE FUERA EL, EL PRIMOGENITO ENTRE MUCHOS HERMANOS”. Desde los primeros años de su vida Rosa Elena Cornejo, se distinguió por la fe que recibió en el día de su bautismo, en el mismo día de su nacimiento, la piedad que con el andar del tiempo se iba haciendo mas consciente y madura bajo la dirección de sus maestras las hermanas de la caridad, en la Escuela de San Carlos, particularmente la hna. Rosita Pacheco, donde aprendió las primeras letras y a amar a Jesús Eucaristía en el primer encuentro de la Primera Comunión, desde ahí se acostumbro a las visitas Al SANTISIMO SACRAMENTO. |
JUVENTUD DE MARIA FRANCISCA 
