| FUNDACION DEL INSTITUTO 4 DE JUNIO 1902 |
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Me explico que al presente se trataba de probar si se podía realizar la proyectada fundación, por lo tanto que subiera a San Diego y que según marcharan las cosas me permitiría seguir o ingresar en otra congregación. Obtenida la licencia de mi confesor determinamos el día que debíamos instalarnos en San Diego, todas las que estábamos resueltas. Y como no perdíamos de vista que el objeto principal era desagraviar a Jesús Sacramentado de los ya expresados sacrilegios, unánimemente. (Fecha memorable) al mes de los horrendos crímenes. Y de las muchas personas que fueran escogidas, al fin solo 3 llegamos a subir.
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“Era día viernes. Los combates que mi espíritu padeció al separarse de seres tan queridos y tan adentrados en las fibras de mi corazón, aunque no tenía padres, no son para describirse, porque no se ha escrito todavía el lenguaje del corazón, por tanto quedara esto sepultado en el Sagrado Corazón de Jesucristo”.Quince días mas tarde, una nueva postulante la señorita Zoila Proaño, se sumo a las 3 primeras en calidad de Superiora por disposición del Padre Guardián Antonio González, quien instalo una jabonería para ayudar a la subsistencia de la naciente comunidad. Otras jóvenes hasta el numero 18 fueron adjuntándose, pero casi todas o volvieron a sus hogares o entraron en otras comunidades…Cinco años pasaron como postulantes, normando su vida a un reglamento provisional y lo que es mas debatiéndose en las vicisitudes de una fundación que no acababa de tomar forma definitiva, y que solo contaba con la garantía de una fe genuinamente evangélica, capaz de trasladar de un lugar a otro las mismas montañas.
Por fin, en 1902 obtenida la autorización del Padre Ministro General de la Orden Franciscana, el P. Ministro Provincial Francisco María Alberdi dispone constituir el Noviciado canónico con las 6 jóvenes postulantes. Mercedes Romano, Rosa Elena Cornejo, Genoveva Cedeño, Ángela Montenegro, Ramona Jácome y María Cevallos. El día 4 de Junio, fue el día señalado para la erección oficial de la nueva comunidad que había de regirse por una primeras constituciones compuestas por el padre Argelich y aprobadas por el Excelentísimo Señor Arzobispo de Quito, Monseñor Pedro Rafael González Calixto, y, y el mismo Monseñor fue quien impuso el habito y nombre que habían de llevarlas nuevas religiosas.
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